Les quiero contar de un libro que no pude terminar de leer. Resulta que cuando estaba en las primeras páginas vino un amigo psicólogo y me dice: “Uuuy este libro me lo recomendaron mucho, me lo llevo y te lo devuelvo sin plazos porque ando muy ocupado”
Así se fue de mis manos “El laberinto del estrés” de Mariana Lestelle.
Les cuento lo oficial del libro y si alguien lo lee antes que Carlos me lo devuelva… me cuenta!
“Una visión exhaustiva desde el punto de vista médico: cómo se construye el estrés, qué señales da antes de desencadenarse, cómo impacta en la salud psicofísica. Revisa conductas y hábitos actuales –la vida online, por ejemplo- que son nuevos generadores de estrés. Sobre esta base científica, guía al lector en la búsqueda de ayuda para superarlo”
jueves, 25 de agosto de 2011
miércoles, 24 de agosto de 2011
Al triste
Aniversario del nacimiento de Jorge Luis Borges
Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
...luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
Ahí está lo que fue: la terca espada
del sajón y su métrica de hierro,
los mares y las islas del destierro
del hijo de Laertes, la dorada
...luna del persa y los sin fin jardines
de la filosofía y de la historia,
el oro sepulcral de la memoria
y en la sombra el olor de los jazmines.
Y nada de eso importa. El resignado
ejercicio del verso no te salva
ni las aguas del sueño ni la estrella
que en la arrasada noche olvida el alba.
Una sola mujer es tu cuidado,
igual a las demás, pero que es ella.
viernes, 6 de mayo de 2011
Los niños ricos que tienen tristeza - Educación
Una investigación de Unicef y Flacso desmitifica que los adolescentes de sectores de nivel socioeconómico bajo son más violentos. También entre chicos de niveles más altos hay más vandalismo, robos y hurtos. El estudio relevó los conflictos y la violencia en la escuela.
Por Mariana Carbajal - Página 12
Cuando los alumnos secundarios sienten que los profesores les enseñan bien, que preparan las clases y que ellos aprenden, las situaciones de conflicto, violencia y maltrato en la escuela son menores. También disminuyen si los estudiantes pueden participar en el armado del régimen de convivencia. Esta es la principal conclusión de una extensa investigación de Unicef y Flacso para evaluar el clima escolar en colegios del área metropolitana. El relevamiento, que abarcó a 1690 chicos y chicas de los tres últimos años de casi un centenar de escuelas medias, públicas y privadas, de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, desmitifica que los adolescentes de sectores de nivel socioeconómico bajo son más violentos. Tampoco se verifica una mayor presencia de armas de fuego entre ellos. El estudio revela que las burlas, el hostigamiento, las actitudes discriminatorias y los tratos crueles entre compañeros son más frecuentes en las escuelas privadas y de nivel económico social (NES) alto, mientras que en las de NES más bajo se dan más situaciones de peleas con agresiones físicas. El vandalismo contra materiales y otros objetos de la escuela, los robos y hurtos, los ataques a adultos en el ámbito escolar y la falta de respeto a los profesores también ocurren con mayor asiduidad en el segmento de mayores ingresos. “Por el contrario, los alumnos de los sectores sociales más vulnerables, a pesar de convivir en un entorno más peligroso y hostil, manifiestan mayor respeto e integración hacia la institución escolar y hacia los propios compañeros que el resto de los alumnos”, se destaca en las conclusiones finales.
Hay una marcada diferencia de género: los varones aparecen involucrados “significativamente” en mayor medida que las chicas en episodios de violencia. El informe muestra también una gran brecha entre la “preocupación por sufrir un robo con violencia o amenazas en el trayecto a la escuela”, una sensación que expresa la mitad del alumnado consultado, y la realidad: sólo uno de cada nueve dijo haber sufrido un hecho de esas características durante 2009, cuando fueron entrevistados.
En cuanto al acceso en la escuela de bebidas alcohólicas y drogas por parte de los alumnos, se encontró una mayor facilidad en los sectores de NES alto, con excepción del “paco”. “Sin embargo, en las inmediaciones del colegio el acceso se torna más fácil para los sectores más vulnerables”, señaló Elena Duro, especialista en Educación de Unicef, al enumerar las conclusiones. Los resultados del estudio fueron compilados en un libro, Clima, conflictos y violencia en la escuela, que se presentó ayer ante un grupo de periodistas. Junto con Duro estuvieron Daniel Fernández y Luis D’Angelo, integrantes del Programa de Antropología Social y Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). El relevamiento cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación de la Nación y fue prologado por la subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa, Mara Brawer. El objetivo de la investigación, explicó Duro, fue “dimensionar el fenómeno”, que “muchas veces aparece en los medios de comunicación como muy frecuente”. “Tanto los docentes como los chicos que entrevistamos para la investigación señalaron que muchas veces la violencia es generada fuera del colegio. La escuela no es ajena a la realidad del país: es una caja de resonancia que absorbe las tensiones y conflictos exteriores a la vida escolar”, apuntó Duro. En ese sentido, aclaró que los especialistas hablan de violencia en la escuela y no de violencia escolar, para diferenciar los casos en los que la violencia se manifiesta en la escuela, pero no responde a situaciones producidas en el marco de los vínculos propios de la comunidad educativa. “Observamos que la escuela funciona como un dique de contención frente a la violencia que se percibe fuera de sus límites, pero no tanto”, sintetizó D’Angelo. Las realidades familiares complejas pueden disparar conflictos en la escuela. Uno de los chicos entrevistados de una escuela pública porteña expresó: “Uno se lleva mal en la casa con los padres y lo descarga en el colegio”. Otro, de un colegio privado, contó: “Tengo un amigo que por todo se caga a piñas. El papá lo cagaba a palos y por eso creo que es agresivo”.
El estudio incluyó encuestas y entrevistas en profundidad a los chicos, a las chicas, a directivos, profesores, docentes y padres de la comunidad educativa. La muestra abarcó 1690 alumnos de 93 colegios, públicos y privados del área metropolitana. Brawer destacó –en el prólogo– que los datos obtenidos son similares a los que surgieron de investigaciones realizadas por el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas a nivel nacional, una iniciativa del Ministerio de Educación y la Universidad Nacional de San Martín.
Con relación a la percepción de la violencia (en general) en las escuelas, el informe muestra una llamativa contradicción en las respuestas: el 52 por ciento de los entrevistados considera que se trata de un “problema muy grave o grave”. Pero al ser consultado sobre ese fenómeno en su propio establecimiento, el problema tiende a ser percibido como mucho menos grave: se reducen a menos de la mitad los consultados que ven tan mal el panorama y sólo un 19 por ciento lo describe como “muy grave o grave”.
La investigación indagó sobre la presencia de diversas modalidades de violencia: por un lado, maltrato, acuso y hostigamiento entre alumnos; y por otro, agresiones físicas entre alumnos. También pesquisó la presencia de armas blancas y de fuego en las aulas. Y analizó cuáles contextos favorecen para que haya menor conflictividad y episodios de violencia en los colegios. Un 7,4 por ciento de los estudiantes dijo que fue humillado o insultado por un profesor frente a compañeros. Este tipo de hecho se registró con mayor frecuencia entre alumnos de escuelas del Gran Buenos Aires.
El estudio da por tierra con la creencia de que los jóvenes de sectores sociales más vulnerables son más conflictivos y violentos que el resto, subrayó Duro. Los resultados de la encuesta entre el alumnado muestran que ni el hurto ni el robo por la fuerza o amenaza poseen mayor incidencia entre los estudiantes de NES más bajo. Tampoco se verifica una mayor presencia de armas de fuego en esos sectores. “Las escuelas privadas de elite suelen ocultar los problemas de violencia como robos, la puesta por parte de los alumnos de una bomba o la venta dentro de su establecimiento de ravioles de cocaína. Hay que desmitificar que los mayores niveles de violencia en las escuelas se dan en aquellas a las que concurren alumnos de sectores más bajos”, consideró Duro. Por el contrario, las problemáticas vinculadas con conflictos entre adolescentes –como burlas, humillaciones, discriminaciones por diversas causas o padecimientos de actitudes crueles– “resultan más frecuentes entre alumnos de hogares de NES alto”, indicó. Si el corte se hace entre escuelas de gestión privada y pública, ese tipo de situaciones aparecen con mayor asiduidad en las primeras, de acuerdo con la investigación. Les preguntaron a los chicos y chicas si “en 2009 fueron crueles con vos” y respondieron “más de una vez” el 13,2 por ciento de los alumnos de secundarias privadas, contra el 4,3 por ciento de las públicas. En cuanto a las peleas con golpes entre compañeros, son más habituales en el ámbito estatal: contestó que son “muy frecuentes” el 11,6 por ciento del alumnado consultado en esas escuelas, contra el 3,9 por ciento de las privadas. De todas formas, Duro señaló que del total, sin distinción del tipo de colegios, entre los estudiantes un 33 por ciento reconoce que trata mal al compañero y el 29 por ciento que se burla de alguna característica del compañero, lo que habla “de un fuerte proceso de discriminación entre los jóvenes”.
Un 6 por ciento de los alumnos dijo haber visto que alguien llevó un arma de fuego a la escuela en 2009. En este caso, los porcentajes aumentan entre los estudiantes de escuelas públicas y de sectores medios, donde un 8 por ciento afirmó que se enfrentó a esa situación. En cuanto a la presencia de armas blancas, uno de cada cuatro aseguró haber visto a algún compañero con una en el último año, pero en este caso no hay diferencias significativas entre los tipos de gestión escolar estudiados.
Duro destacó que identificaron ciertos “contextos” que favorecen a que haya menos violencia en las escuelas: “En la medida en que los alumnos perciben que los profesores preparan bien sus clases y ellos aprenden, plantean que hay menor conflictividad. Este tema es muy importante. También contribuye a mejorar el clima la claridad de las normas de convivencia y un mayor liderazgo de las autoridades de la escuela. Los chicos reclaman límites. Un tercer aspecto tiene que ver con la participación de los chicos en un régimen de convivencia”, detalló la especialista. En la provincia de Buenos Aires, precisó, es obligatorio desde 2009 que todos los establecimientos, tanto públicos como privados, cuenten con sistemas de convivencia. En ese sentido, planteó como un problema significativo el sistema de selección de directores de escuelas secundarias públicas, “donde la antigüedad suele ser el principal requisito”, y consideró que deben estar “más aggiornados para responder a las necesidades escolares actuales” y, fundamentalmente, para “liderar con autoridad”.
Por Mariana Carbajal - Página 12
Cuando los alumnos secundarios sienten que los profesores les enseñan bien, que preparan las clases y que ellos aprenden, las situaciones de conflicto, violencia y maltrato en la escuela son menores. También disminuyen si los estudiantes pueden participar en el armado del régimen de convivencia. Esta es la principal conclusión de una extensa investigación de Unicef y Flacso para evaluar el clima escolar en colegios del área metropolitana. El relevamiento, que abarcó a 1690 chicos y chicas de los tres últimos años de casi un centenar de escuelas medias, públicas y privadas, de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, desmitifica que los adolescentes de sectores de nivel socioeconómico bajo son más violentos. Tampoco se verifica una mayor presencia de armas de fuego entre ellos. El estudio revela que las burlas, el hostigamiento, las actitudes discriminatorias y los tratos crueles entre compañeros son más frecuentes en las escuelas privadas y de nivel económico social (NES) alto, mientras que en las de NES más bajo se dan más situaciones de peleas con agresiones físicas. El vandalismo contra materiales y otros objetos de la escuela, los robos y hurtos, los ataques a adultos en el ámbito escolar y la falta de respeto a los profesores también ocurren con mayor asiduidad en el segmento de mayores ingresos. “Por el contrario, los alumnos de los sectores sociales más vulnerables, a pesar de convivir en un entorno más peligroso y hostil, manifiestan mayor respeto e integración hacia la institución escolar y hacia los propios compañeros que el resto de los alumnos”, se destaca en las conclusiones finales.
Hay una marcada diferencia de género: los varones aparecen involucrados “significativamente” en mayor medida que las chicas en episodios de violencia. El informe muestra también una gran brecha entre la “preocupación por sufrir un robo con violencia o amenazas en el trayecto a la escuela”, una sensación que expresa la mitad del alumnado consultado, y la realidad: sólo uno de cada nueve dijo haber sufrido un hecho de esas características durante 2009, cuando fueron entrevistados.
En cuanto al acceso en la escuela de bebidas alcohólicas y drogas por parte de los alumnos, se encontró una mayor facilidad en los sectores de NES alto, con excepción del “paco”. “Sin embargo, en las inmediaciones del colegio el acceso se torna más fácil para los sectores más vulnerables”, señaló Elena Duro, especialista en Educación de Unicef, al enumerar las conclusiones. Los resultados del estudio fueron compilados en un libro, Clima, conflictos y violencia en la escuela, que se presentó ayer ante un grupo de periodistas. Junto con Duro estuvieron Daniel Fernández y Luis D’Angelo, integrantes del Programa de Antropología Social y Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). El relevamiento cuenta con el apoyo del Ministerio de Educación de la Nación y fue prologado por la subsecretaria de Equidad y Calidad Educativa, Mara Brawer. El objetivo de la investigación, explicó Duro, fue “dimensionar el fenómeno”, que “muchas veces aparece en los medios de comunicación como muy frecuente”. “Tanto los docentes como los chicos que entrevistamos para la investigación señalaron que muchas veces la violencia es generada fuera del colegio. La escuela no es ajena a la realidad del país: es una caja de resonancia que absorbe las tensiones y conflictos exteriores a la vida escolar”, apuntó Duro. En ese sentido, aclaró que los especialistas hablan de violencia en la escuela y no de violencia escolar, para diferenciar los casos en los que la violencia se manifiesta en la escuela, pero no responde a situaciones producidas en el marco de los vínculos propios de la comunidad educativa. “Observamos que la escuela funciona como un dique de contención frente a la violencia que se percibe fuera de sus límites, pero no tanto”, sintetizó D’Angelo. Las realidades familiares complejas pueden disparar conflictos en la escuela. Uno de los chicos entrevistados de una escuela pública porteña expresó: “Uno se lleva mal en la casa con los padres y lo descarga en el colegio”. Otro, de un colegio privado, contó: “Tengo un amigo que por todo se caga a piñas. El papá lo cagaba a palos y por eso creo que es agresivo”.
El estudio incluyó encuestas y entrevistas en profundidad a los chicos, a las chicas, a directivos, profesores, docentes y padres de la comunidad educativa. La muestra abarcó 1690 alumnos de 93 colegios, públicos y privados del área metropolitana. Brawer destacó –en el prólogo– que los datos obtenidos son similares a los que surgieron de investigaciones realizadas por el Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas a nivel nacional, una iniciativa del Ministerio de Educación y la Universidad Nacional de San Martín.
Con relación a la percepción de la violencia (en general) en las escuelas, el informe muestra una llamativa contradicción en las respuestas: el 52 por ciento de los entrevistados considera que se trata de un “problema muy grave o grave”. Pero al ser consultado sobre ese fenómeno en su propio establecimiento, el problema tiende a ser percibido como mucho menos grave: se reducen a menos de la mitad los consultados que ven tan mal el panorama y sólo un 19 por ciento lo describe como “muy grave o grave”.
La investigación indagó sobre la presencia de diversas modalidades de violencia: por un lado, maltrato, acuso y hostigamiento entre alumnos; y por otro, agresiones físicas entre alumnos. También pesquisó la presencia de armas blancas y de fuego en las aulas. Y analizó cuáles contextos favorecen para que haya menor conflictividad y episodios de violencia en los colegios. Un 7,4 por ciento de los estudiantes dijo que fue humillado o insultado por un profesor frente a compañeros. Este tipo de hecho se registró con mayor frecuencia entre alumnos de escuelas del Gran Buenos Aires.
El estudio da por tierra con la creencia de que los jóvenes de sectores sociales más vulnerables son más conflictivos y violentos que el resto, subrayó Duro. Los resultados de la encuesta entre el alumnado muestran que ni el hurto ni el robo por la fuerza o amenaza poseen mayor incidencia entre los estudiantes de NES más bajo. Tampoco se verifica una mayor presencia de armas de fuego en esos sectores. “Las escuelas privadas de elite suelen ocultar los problemas de violencia como robos, la puesta por parte de los alumnos de una bomba o la venta dentro de su establecimiento de ravioles de cocaína. Hay que desmitificar que los mayores niveles de violencia en las escuelas se dan en aquellas a las que concurren alumnos de sectores más bajos”, consideró Duro. Por el contrario, las problemáticas vinculadas con conflictos entre adolescentes –como burlas, humillaciones, discriminaciones por diversas causas o padecimientos de actitudes crueles– “resultan más frecuentes entre alumnos de hogares de NES alto”, indicó. Si el corte se hace entre escuelas de gestión privada y pública, ese tipo de situaciones aparecen con mayor asiduidad en las primeras, de acuerdo con la investigación. Les preguntaron a los chicos y chicas si “en 2009 fueron crueles con vos” y respondieron “más de una vez” el 13,2 por ciento de los alumnos de secundarias privadas, contra el 4,3 por ciento de las públicas. En cuanto a las peleas con golpes entre compañeros, son más habituales en el ámbito estatal: contestó que son “muy frecuentes” el 11,6 por ciento del alumnado consultado en esas escuelas, contra el 3,9 por ciento de las privadas. De todas formas, Duro señaló que del total, sin distinción del tipo de colegios, entre los estudiantes un 33 por ciento reconoce que trata mal al compañero y el 29 por ciento que se burla de alguna característica del compañero, lo que habla “de un fuerte proceso de discriminación entre los jóvenes”.
Un 6 por ciento de los alumnos dijo haber visto que alguien llevó un arma de fuego a la escuela en 2009. En este caso, los porcentajes aumentan entre los estudiantes de escuelas públicas y de sectores medios, donde un 8 por ciento afirmó que se enfrentó a esa situación. En cuanto a la presencia de armas blancas, uno de cada cuatro aseguró haber visto a algún compañero con una en el último año, pero en este caso no hay diferencias significativas entre los tipos de gestión escolar estudiados.
Duro destacó que identificaron ciertos “contextos” que favorecen a que haya menos violencia en las escuelas: “En la medida en que los alumnos perciben que los profesores preparan bien sus clases y ellos aprenden, plantean que hay menor conflictividad. Este tema es muy importante. También contribuye a mejorar el clima la claridad de las normas de convivencia y un mayor liderazgo de las autoridades de la escuela. Los chicos reclaman límites. Un tercer aspecto tiene que ver con la participación de los chicos en un régimen de convivencia”, detalló la especialista. En la provincia de Buenos Aires, precisó, es obligatorio desde 2009 que todos los establecimientos, tanto públicos como privados, cuenten con sistemas de convivencia. En ese sentido, planteó como un problema significativo el sistema de selección de directores de escuelas secundarias públicas, “donde la antigüedad suele ser el principal requisito”, y consideró que deben estar “más aggiornados para responder a las necesidades escolares actuales” y, fundamentalmente, para “liderar con autoridad”.
sábado, 30 de abril de 2011
Adiós a Ernesto Sábato
Hoy a la 1:30 de la madrugada en su casa de Santos Lugares murió Ernesto Sábato, el próximo 24 de junio cumpliría 100 años. Sus restos serán velados en el Club Defensores de Santos Lugares, barrio donde residía desde hacía muchísimos años (1945). Del lugar solía decir "de aquí me sacan en cajón porque esta es mi patria chica"...
Sin dudas, Ernesto Sábato es uno de los principales escritores contemporáneos de la República Argentina. Nacido el 24 de junio de 1911 en Rojas (provincia de Buenos Aires), este escritor, ensayista y artista plástico ha trascendido las fronteras gracias a sus agudas reflexiones sobre la condición humana y a su compromiso, a veces cuestionado, con los derechos humanos.
Hijo de Francisco Sábato y Juana María Ferrari, Ernesto fue el décimo hijo entre once. Completó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de La Plata y en 1929 ingresó a la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas de la Universidad Nacional de La Plata.
Allí fundó el Grupo Insurrexit, de orientación comunista, junto a Héctor Agosti, Ángel Hurtado de Mendoza y Paulino González Alberdi, entre otros. Su militancia lo llevaría a ser elegido Secretario General de la Federación Juvenil Comunista en 1933. Por esa época también conoce a Matilde Kusminsky Richter, una estudiante de 17 años que deja la casa de sus padres para vivir con él. Sábato se casaría con la joven en 1936.
En 1938, recibe el Doctorado en Física y obtiene, gracias al Nobel Bernardo Houssay, una beca anual para investigar sobre las radiaciones atómicas en el Laboratorio Curie de París (Francia). Ese año nace su primer hijo, Jorge Federico, quien sería Ministro de Educación y Justicia durante el gobierno de Raúl Alfonsín. A fines de la Segunda Guerra Mundial nacería su segundo hijo, Mario Sábato, un reconocido director de cine.
Justo antes del inicio de dicha guerra, Sábato fue transferido al Massachusetts Institute of Technology (MIT) y abandona París.
En 1940 regresa la Argentina para trabajar como docente en la Universidad de Buenos Aires. Sin embargo, en 1943, decide abandonar la ciencia y se vuelca a la literatura y a la pintura.
Su primer libro aparece en 1945 y se titula “Uno y el universo”. Allí recopila diversos ensayos filosóficos donde critica la supuesta moral neutra de la ciencia y se muestra preocupado por el avance de la tecnología.
En 1948 presenta su primera novela, “El túnel”, donde narra los asfixiantes problemas psicológicos del pintor Juan Pablo Castel. La obra sería aplaudida por Albert Camus y enmarcada dentro de la corriente filosófica del existencialismo.
“Sobre héroes y tumbas”, editada en 1961, está considerada como una de las mejores novelas argentinas del siglo XX. Esta compleja historia entremezcla de la decadencia de una familia aristocrática con la muerte del General Juan Lavalle.
Luego le seguirían obras como “Abaddón el exterminador”, “Antes del fin”, “La resistencia” y “España en los diarios de mi vejez”.
Su reconocido activismo político llevó a que el presidente argentino Raúl Alfonsín lo colocará al frente de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), un organismo dedicado a investigar los crímenes cometidos durante la dictadura militar de 1976-1983. Su informe, conocido como “Nunca más” o “Informe Sábato”, es considerado un hito en la historia de los derechos humanos. Sin embargo, intelectuales como Osvaldo Bayer han criticado a Sábato por haberse reunido con el presidente de facto Jorge Rafael Videla en plena dictadura.
A lo largo de su extensa trayectoria, Ernesto Sábato ha recibido galardones como el Premio de Consagración Nacional de la Argentina (1975), Premio Cervantes (1984), Comandante de la Legión de Honor de Francia (1987) y diversos doctorados honoris causa en todo el mundo.
viernes, 22 de abril de 2011
Libros...¡Siempre!
Hablando con un amigo sobre esta imperiosa necesidad que solemos tener –por mil razones- alguna vez en la vida, de alejarnos, de dejar de lado lo que más queremos y nos importa, y lo difícil de lograrlo, asimilarlo y asumirlo. Con calma y naturalidad me dice: “Los libros, Negra. Los libros son la mejor vía para emprender el verdadero vuelo sin retorno. Leer o escribirlos, da igual”
Justo hacía minutos yo había comentado en FB: “Sin duda es más sencillo y rápido acudir a Internet, cualquier sitio o redes sociales, para estar informadxs, pero el día que definitivamente dejemos de comprar libros, diarios y revistas… la gráfica y una parte vital de nosotrxs habrá muerto”.
No sé si van a entender la asociación, metáfora si se quiere. Solo puedo decirles que seguiré la batalla para mantener viva la gráfica, me refugiaré en la lectura, entre otras cosas; la caricia verdadera de y a los libros… y lo muerto, previo duelo…muerto está.
Justo hacía minutos yo había comentado en FB: “Sin duda es más sencillo y rápido acudir a Internet, cualquier sitio o redes sociales, para estar informadxs, pero el día que definitivamente dejemos de comprar libros, diarios y revistas… la gráfica y una parte vital de nosotrxs habrá muerto”.
No sé si van a entender la asociación, metáfora si se quiere. Solo puedo decirles que seguiré la batalla para mantener viva la gráfica, me refugiaré en la lectura, entre otras cosas; la caricia verdadera de y a los libros… y lo muerto, previo duelo…muerto está.
sábado, 19 de marzo de 2011
El sexo y la discapacidad
Comparto el video de una columna que tiene en tv una colega y compañera de la Red PAR.
miércoles, 9 de marzo de 2011
El estado del mundo 2011
Me encantó!!!
El estado del mundo 2011 constituye un conjunto único de reflexiones y análisis que permiten comprender, más allá de la actualidad inmediata, los profundos cambios en marcha.
El estado del mundo 2011 de Varios Autores:
En un momento en que los medios transmiten un flujo cada vez mayor de información, en un mundo donde las noticias fugaces e inciertas marcan el ritmo del planeta, El estado del mundo 2011 ofrece un informe fiable y riguroso de toda la actualidad internacional, tratada de un modo crítico y razonado por los mejores especialistas de todas las disciplinas ligadas a ella: política, economía, sociedad, medio ambiente... "En la presente edición, a los habituales artículos, balances de países y de producción, a las fichas técnicas y a los mapas se suman todos los datos estadísticos que aparecerán recogidos en nuestra página web
www.akal.com." En ella, además de los datos relativos al periodo 2008-2010, el lector podrá retrotraerse diez años atrás en su consulta y obtener gráficas que muestran la evolución de los países según distintos indicadores. Como gran complemento, unos cuadros estadísticos de los 25 países más destacados del panorama mundial ofrecen balances sobre la población, la educación, la economía... desde 1984. Igualmente, en la web encontrará una relación de direcciones en internet y bibliografía con la que ampliar toda esta información.
Fuente: http://www.lecturalia.com/libro/55988/el-estado-del-mundo-2011
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